OPTIMUS parte de una pregunta concreta y de una actividad con resultado reconocible, no de una tecnología elegida de antemano. La productividad relaciona un resultado válido y valioso con los recursos comparables consumidos en el mismo periodo y perímetro, teniendo en cuenta la composición del trabajo. Resultado válido significa producción o servicio que cumple las condiciones acordadas; no basta con contar actividad. Reducir tiempo, personas o errores por separado tampoco demuestra una mejora si cambia el volumen, empeora la calidad o el problema se desplaza. El modelo analiza el sistema de trabajo y no evalúa individualmente a las personas.
Antes de calcular se acuerda el contrato del caso: quién decide, pregunta principal, actividad y perímetro, resultado válido, recursos comparables, calidad y servicio, horizonte, alternativas y límites. Las ocho preguntas ayudan a formular qué decisión se estudia. El contexto añade el tipo de trabajo, la estructura de la organización, sus condiciones y madurez. No es una clasificación decorativa: determina qué relaciones pueden ser pertinentes y qué datos son comparables. Una planta estable, un servicio con demanda variable y un proyecto singular no deben interpretarse como si funcionaran igual.
La referencia obligatoria es la CONTINUIDAD: lo que sucedería siguiendo el curso previsto sin la intervención, incluidas tendencias, estacionalidad y compromisos ya aprobados. No significa una empresa congelada ni equivale automáticamente al último dato observado. Cada alternativa se describe respecto a esa referencia y dentro del mismo horizonte. Así se evita atribuir a la decisión un cambio que ya iba a producirse o comparar opciones bajo condiciones distintas.
El caso queda preparado para una decisión humana: pregunta, fronteras, situación de referencia, opciones y restricciones quedan explícitas antes de elegir la parte pertinente del modelo.
Ocho preguntas para empezar
Una pregunta principal mantiene estable el criterio de la comparación; una alternativa puede contribuir también a otras.
Eficiencia
Obtener el mismo resultado válido con menos recursos comparables.
Capacidad
Aumentar el resultado sostenible con los recursos disponibles, sin sobrecarga.
Velocidad
Reducir esperas y tiempos de ciclo sin trasladar el problema.
Calidad
Reducir defectos, errores y trabajo que debe repetirse.
Servicio y fiabilidad
Cumplir compromisos y hacer predecible la entrega.
Utilización de recursos
Usar mejor activos, materiales, energía y capacidad escasa.
Conversión en caja
Mejorar inventario, facturación, cobro, pago y capital circulante.
Flexibilidad y resiliencia
Responder a cambios y recuperar el servicio tras una interrupción.
El contexto cambia la lectura
Se distinguen cinco arquetipos de trabajo —Industrial, Transaccional, Servicio, Conocimiento y Proyecto— y cuatro estructuras: Central integrada, Replicada multisitio, Federada multinegocio y Extendida. Se revisan 14 condiciones estructurales y seis dimensiones de madurez: Estandarización, Medición, Datos, Integración, Gobierno y Cambio. No es necesario aprender códigos internos: importa saber qué condiciones describen realmente su operación.
