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Productividad

Margen por hora, pedido, cliente o servicio: elegir la unidad correcta

Un pedido con más margen puede consumir demasiada capacidad. Cómo elegir entre euros por hora, pedido, cliente o servicio sin perder de vista el resultado total.

  • 11 min de lectura
  • Pepe Marqués Morán · Fundador de Marqués Arjona Partners
Línea de envasado hortofrutícola con personal preparando pimientos en bandejas y cajas de distintos formatos.

Una central de envasado tiene más pedidos que horas disponibles en su línea principal. Dirección debe decidir qué encargos nuevos acepta para la próxima quincena. Comercial propone priorizar los que dejan más euros por pedido. Operaciones advierte de que algunos ocupan la línea durante cinco veces más tiempo. Con la misma información económica pueden construir dos clasificaciones y tomar decisiones opuestas.

La unidad correcta depende de la decisión y del recurso que la limita. El margen por pedido ayuda a revisar condiciones comerciales; el margen por hora del recurso escaso ayuda a asignar capacidad. Ninguno basta sin una definición común de costes, un periodo comparable y una comprobación del resultado total, la calidad y el servicio.

Antes del denominador, defina qué margen está midiendo

En este artículo utilizamos el margen de contribución: ventas netas menos costes variables de la actividad dentro del volumen y horizonte analizados. Las ventas se registran sin IVA, después de descuentos y devoluciones. Los costes deben seguir una regla estable: materiales, envases, energía u otros consumos que cambien con esa actividad, según su comportamiento real.

Margen de contribución = ventas netas − costes variables de la actividad.

Que un coste pueda asignarse a un pedido no significa que vaya a desaparecer si se rechaza. La nómina de un equipo estable puede seguir pagándose; una factura de transporte específica puede evitarse. Tampoco todos los costes crecen de forma proporcional: un turno adicional introduce un salto que obliga a recalcular la decisión.

Este margen contribuye a cubrir costes fijos y resultado; no equivale a beneficio neto ni a caja. ACCA explica esa distinción en su análisis de costes, volumen y beneficio. Su utilidad exige explicitar supuestos sobre precios, costes y mezcla. Cambiar el denominador no corrige un numerador mal definido.

Conviene separar este cálculo de gestión de la valoración contable de existencias. La Resolución del ICAC de 14 de abril de 2015 regula el coste de producción y la imputación de costes indirectos según capacidad normal. Esa finalidad no convierte un reparto contable de costes fijos en el criterio adecuado para aceptar un pedido adicional. Son preguntas diferentes.

Cuatro unidades para decisiones distintas

La comparación debe mantener actividad, definición de margen, periodo y unidad. No tiene sentido confrontar euros por cliente y año con euros por pedido de una semana, ni tratar como equivalentes dos servicios de alcance diferente.

UnidadEuros por hora del recurso limitadoDecisión que ayuda a tomarAsignar capacidad entre encargos nuevosCondición para interpretarlaIdentificar el recurso realmente escaso e incluir el tiempo necesario para servirlos
UnidadEuros por pedido conformeDecisión que ayuda a tomarRevisar pedido mínimo, descuento o condicionesCondición para interpretarlaComparar pedidos homogéneos y registrar devoluciones e incidencias
UnidadEuros por cliente y periodoDecisión que ayuda a tomarRevisar condiciones de una relación comercialCondición para interpretarlaMantener el periodo e identificar consumos y atención asociados al cliente
UnidadEuros por servicio aceptadoDecisión que ayuda a tomarRevisar precio, alcance o modalidad de prestaciónCondición para interpretarlaDefinir una entrega terminada y comparable, con el retrabajo incluido

El margen por pedido es fácil de comunicar, pero el tamaño, la variedad y los cambios de formato pueden alterar su consumo de capacidad. Un pedido grande puede dejar más euros y bloquear un recurso durante toda la jornada. Uno pequeño puede parecer menos atractivo y utilizar una franja que quedaría libre.

El margen por cliente requiere una cautela adicional: es el resultado de una relación durante un periodo, no una sentencia sobre su valor futuro. Una reclamación excepcional, una fase de incorporación o la estacionalidad cambian la lectura. Antes de revisar condiciones, hay que comprobar qué consumos son recurrentes y cuáles podrían cambiar. No procede cancelar una relación solo por un reparto arbitrario de costes generales.

En servicios, la unidad debe representar una entrega útil: una reparación aceptada, un expediente resuelto o una intervención con alcance definido. Contar llamadas o tareas cerradas puede premiar actividad sin resolver la necesidad del cliente. Si las entregas tienen complejidades distintas, conviene separarlas en familias antes de promediar.

El recurso que limita la actividad cambia la prioridad

Dividir por todas las horas de la empresa puede servir para observar su evolución global. Para decidir qué trabajo ocupa la próxima franja disponible interesa localizar el recurso que impide atender más demanda: una línea, un puesto técnico, un equipo de instalación o una autorización especializada.

Una comprobación sencilla consiste en seguir varios encargos: dónde se acumula la cola, qué recurso necesitan todos y qué ocurre cuando queda disponible una hora adicional. Una cola aislada no demuestra una limitación estable; también puede proceder de una avería, una mala secuencia o falta de materiales. Si el atasco se desplaza, debe revisarse la unidad de decisión.

El análisis de restricciones de ACCA explica la priorización por contribución por unidad del recurso escaso. Es una regla de cálculo con condiciones, no una clasificación universal. Aquí se conserva la definición de margen de contribución; no se mezcla con el concepto de rendimiento que descuenta únicamente materiales utilizado en otros enfoques.

Margen por hora del recurso limitado = margen de contribución de los encargos / horas que requieren en ese recurso.

El tiempo debe recoger preparación, cambios de formato, limpieza y comprobaciones necesarias. Una espera que bloquea la línea también ocupa capacidad. Medir solo los minutos de marcha favorece artificialmente los pedidos que exigen más trabajo auxiliar. Si parte del tiempo se comparte entre encargos, la regla de atribución debe documentarse y contrastarse con el total observado.

Un ejemplo: más margen por pedido, menos por hora

El siguiente ejemplo es ilustrativo: no corresponde a un cliente ni a resultados de MAP. Dos familias de pedidos comparten una línea de envasado durante una quincena. Hay 75 horas disponibles y ambas familias consumen toda esa capacidad. Los costes variables se han calculado con el mismo criterio y los tiempos incluyen preparación y cambios.

Dato de la quincenaVentas netasFamilia A8.000 €Familia B6.000 €
Dato de la quincenaCostes variablesFamilia A6.000 €Familia B3.500 €
Dato de la quincenaMargen de contribuciónFamilia A2.000 €Familia B2.500 €
Dato de la quincenaPedidos conformesFamilia A10Familia B25
Dato de la quincenaHoras ocupadas de la líneaFamilia A50 hFamilia B25 h
Dato de la quincenaMargen por pedidoFamilia A200 €/pedidoFamilia B100 €/pedido
Dato de la quincenaMargen por hora de líneaFamilia A40 €/hFamilia B100 €/h

La familia A encabeza la clasificación por pedido: deja el doble de margen. Pero cada pedido A consume cinco horas y cada pedido B, una. Cuando el límite son las horas de línea, B aporta más contribución por unidad de esa capacidad. El total de partida es 4.500 euros en 75 horas, es decir, 60 euros por hora.

Para planificar otra quincena, supongamos que existen pedidos B adicionales y que todavía no se han comprometido los encargos entre los que se decide. Trasladar diez horas de A a B permite pasar de diez a ocho pedidos A y de veinticinco a treinta y cinco pedidos B. El margen sería 1.600 + 3.500 = 5.100 euros, manteniendo las 75 horas.

Cambio ilustrativo de contribución = 10 h × (100 €/h − 40 €/h) = 600 € por quincena.

El resultado global pasaría de 60 a 68 euros por hora. Esto exige demanda suficiente de B, precios y costes unitarios estables, capacidad en los demás procesos y ausencia de costes adicionales que absorban la diferencia. No permite incumplir pedidos aceptados ni aplazar controles de calidad. Si aparece otro límite, el cálculo deja de representar la decisión completa.

Tampoco demuestra que la línea haya mejorado técnicamente: no se han reducido tiempos ni consumos por pedido. Ha cambiado la mezcla y la asignación de capacidad. La diferencia entre margen y productividad evita atribuir a una mejora operativa lo que procede de una decisión comercial y de programación.

Del pedido al resultado: qué registrar y cómo agregar

El dato útil se construye siguiendo la cadena de valor: pedido, preparación, aprovisionamiento, ejecución, entrega y atención posterior. No hace falta desplegar un sistema exhaustivo. Para empezar bastan una familia, una decisión pendiente y un registro que conecte ventas netas, costes variables, entrega conforme y tiempo del recurso limitado.

Cada registro debe conservar identificador, fecha, familia, incidencias y criterio de cierre. Finanzas valida el margen; Operaciones contrasta tiempos y capacidad; Comercial confirma demanda y compromisos. La medición describe el proceso y sus condiciones. Convertirla en una exigencia individual de trabajar más deprisa puede ocultar esperas y deteriorar la información.

Las ratios agregadas se obtienen sumando primero numeradores y denominadores. En el ejemplo, promediar 40 y 100 daría 70 euros por hora, una cifra incorrecta: cada familia utiliza un número distinto de horas. El cálculo válido es 4.500 / 75 = 60.

Margen agregado por unidad = suma del margen del mismo perímetro y periodo / suma de sus unidades comparables.

También debe distinguirse el tiempo consumido por los encargos de la capacidad disponible del periodo. Si quedan horas ociosas, eliminarlas del denominador de seguimiento puede hacer que la ratio mejore mientras cae la contribución total. El registro mínimo debe mostrar ambas magnitudes, siguiendo el criterio de medición útil para una pyme.

Cómo comprobar la decisión antes y después

En el ejemplo, la línea base es una quincena con 4.500 euros de contribución, 75 horas disponibles y ocupadas, y 60 euros por hora. La propuesta se contrasta en otra quincena de igual duración. En una empresa real habrá que registrar, además, cambios de precios, demanda, calendario, mezcla y alcance para explicar qué parte de la diferencia corresponde a cada factor.

El seguimiento debe conservar unas pocas medidas complementarias:

  • Contribución total: euros por quincena, junto con los costes adicionales de ejecutar la decisión.
  • Capacidad: horas disponibles, ocupadas y liberadas del recurso limitado durante la misma quincena.
  • Servicio: porcentaje de pedidos completos y a tiempo, sobre pedidos que debían entregarse en el periodo.
  • Calidad: porcentaje de pedidos con retrabajo o devolución, con una definición estable.
  • Carga y desplazamientos de coste: horas extraordinarias, trabajo pendiente y euros de apoyo externo del periodo.

Antes del ensayo se registran sus valores de partida y las condiciones mínimas que deben mantenerse. Una ratio mayor no compensa automáticamente un incumplimiento de servicio, más fatiga o una reducción del mantenimiento. Dos semanas pueden orientar una decisión; por sí solas no prueban una mejora estable ni una relación causal.

Límites: cuándo la ratio deja de ser una buena guía

Con capacidad ociosa, un pedido de contribución positiva puede ser razonable aunque su margen por hora sea inferior al de otra familia, siempre que no desplace trabajo mejor ni introduzca costes y riesgos no considerados. La clasificación económica no sustituye la comprobación de demanda, tesorería y compromisos.

Cuando hay varios recursos escasos, los pedidos consumen combinaciones distintas y una única ordenación puede fallar. También debe recalcularse si cambia el cuello de botella, se necesita un turno adicional, se modifica el precio de compra o un cliente exige una condición especial. Los datos históricos son una referencia, no una descripción automática del próximo encargo.

El margen por hora tampoco sustituye al valor añadido por hora trabajada: cambian el numerador, el recurso y la pregunta. Ni equivale a ahorro ni a intensidad de trabajo. Una decisión productiva busca más valor útil con los recursos empleados y protege calidad, servicio, personas, capacidad futura y sostenibilidad.

Un primer paso en diez días de trabajo

  1. Días 1 y 2: elija una decisión próxima, una familia y el recurso que parece limitarla. Acuerde definición de margen, periodo, tiempos incluidos y compromisos de servicio.
  2. Días 3 a 7: siga los encargos de esa familia y reconcilie ventas, costes y horas. Registre incidencias y capacidad ociosa; no rellene huecos con estimaciones presentadas como mediciones.
  3. Días 8 y 9: compare la clasificación por pedido con la clasificación por recurso limitado. Compruebe qué decisiones cambiarían y si existe demanda para ejecutarlas.
  4. Día 10: prepare un ensayo acotado para el siguiente periodo, con línea base, responsable, límites de calidad y servicio y una fecha de revisión.

La necesidad del cliente es decidir qué actividad conviene atender y en qué condiciones. El Método MAP parte de un problema concreto, compara alternativas y las traduce en acciones, responsables e indicadores. La unidad de margen debe ayudar a esa decisión, sin convertirse en un objetivo aislado.

Elija un pedido pendiente y compruebe si su prioridad cambia al dividir su margen por las horas del recurso limitado.

Fuentes